Râbi’a Al-«Adawiyya (714−801)

Te has aden­tra­do com­ple­ta­men­te en mí,
de arri­ba aba­jo, sin dejar nada,
como sólo el Ami­go pue­de hacerlo.
Por eso cuan­do hablo, hablo de Ti,
y cuan­do callo se avi­va mi deseo de Ti.

Comentar